Transformando la frustración en autenticidad a la hora de escribir
Estuve 15 años sin terminar nada
Antes
Escribía de forma compulsiva
No cerraba las historias
Cuando me estancaba, iniciaba otra
Replicaba a mis autores favoritos
Sentía frustración
De los 11 a los 26 años
Estuve quince años escribiendo sin terminar nada.
No es una confesión fácil de hacer cuando tienes dos novelas publicadas con Penguin Random House. Pero es la verdad, y creo que es importante decirla porque sospecho que muchas de las personas que están leyendo esto se sienten exactamente igual ahora mismo.
60Escribía de forma compulsiva, a veces durante horas, pero nunca cerraba las historias. Cuando me estancaba, no buscaba la solución — empezaba una historia nueva. Y así, durante años, acumulé comienzos brillantes y finales que nunca llegaron.
Leía muchísimo.
Pero leer mucho no te asegura cimientos de escritor. No te enseña a construir una trama, a dar tensión a una escena ni a cerrar un arco emocional de forma que el lector sienta que valió la pena cada página.


El despertar
Ocurrió después del lanzamiento de Pase lo que pase.
No fue un momento dramático. No hubo una revelación en mitad de la noche ni un discurso inspirador. Fue algo más pequeño y más sólido que eso: por primera vez en mi vida, tenía un objetivo claro de lo que quería provocar en quien me leyera.
Quería arrancarles una sonrisa. Remover algo en su interior. Conseguir que se engancharan como yo me engancho a las historias que me gustan — esa sensación de que empezar es un punto de no retorno.
Con ese objetivo en la cabeza, todo cambió.
Dejé de leer para evadirme y empecé a leer para aprender. Analizo a las autoras: sus errores, sus aciertos, las decisiones que toman y las que evitan. Me rodeo de profesionales apasionados de la escritura — correctores, editores — que me han enseñado más en dos años que quince de lectura compulsiva.
Y descubrí algo que no esperaba: el proceso es mucho más disfrutable cuando sabes adónde vas.
Ahora
No replico nada
Las tramas nacen de un brainstorm propio
Disfruto más del proceso
Toques de humor
No me frustro
Todas las novelas tienen un final
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