El consolador del amor

Los secretos que Inés no sabía que existían

En la España de 1834 bajo el corsé del decoro, la religión y la guerra carlista, había un mundo de secretos médicos, sustancias prohibidas y soluciones… creativas… para los males del cuerpo y del alma.

Todo eso es el telón de fondo de Déjame ser tu aliado. Y cuando escribí a Inés navegando por ese mundo, tuve que investigar cosas que no esperaba encontrar.

Cualquier mujer que se rebelara, que sintiera demasiado, que pensara demasiado, era catalogada de histérica. No era un insulto: era un diagnóstico médico oficial, exclusivo de mujeres, que incluía síntomas tan variados como la tristeza, la irritabilidad o el simple hecho de tener opiniones propias.

El tratamiento prescrito era tan surrealista como real: masajes estimulantes en los genitales femeninos hasta alcanzar lo que los médicos llamaban el paroxismo — contracciones que, según ellos, aliviaban el estrés acumulado.

Si esto te suena a película, es porque lo es. Hysteria (2011), con Maggie Gyllenhaal y Hugh Dancy, lo cuenta con el humor que merece. Te la recomiendo después de leer el libro.

Leer Déjame ser tu aliado

amor

La histeria y su «solución»

De tanto aplicar ese tratamiento, el doctor Mortimer acabó con tendinitis. Y en 1880 inventó el Martillo de Granville: el primer vibrador de la historia.

Inés no llega a conocer el invento del doctor Mortimer. Pero sí que aprende, a su manera, que el cuerpo tiene sus propias formas de reclamar lo que le niegan… especialmente cuando hay cierto conde en el horizonte que ocupa demasiado espacio en sus pensamientos.

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